Juan Carlos Barba

He leído con gran agrado e interés los artículos de Cristóbal Cervantes, en los que combina una poderosa intuición sobre las causas últimas de los problemas de nuestro tiempo con un abierto humanismo y una extensa cultura. Una combinación necesaria en esta época de expertos especializados a los que frecuentemente los árboles no dejan ver el bosque. 

Cristóbal capta sagazmente las bases ecológicas de la crisis económica que padecemos, pero no se queda ahí. Entiende que el hombre
individualista y consumista, el homo economicus, es un hombre del pasado, fruto de una época que se ha desvanecido para siempre, con tanta certeza como lo hizo el de la Edad de Piedra. Y propone, una vez más de forma brillante, que sólo podremos afrontar esta nueva era con un cambio en nosotros mismos, una transición en la que debemos recuperar los valores seculares de cooperación, solidaridad, libertad, generosidad y
respeto por los demás y combinarlos con los emanados de los acuciantes problemas medioambientales y de escasez energética que nos amenazan.

Pone el dedo en la llaga sobre el agotamiento del modelo de laissez faire que lleva a una competencia embrutecedora a las personas.

Efectivamente, el mercado sin valores se asemeja más a la selva que a otra cosa. Una vez más acierta de lleno al decirnos que la salida no puede ser individual, sino colectiva. La familia y las comunidades deben ser los pilares sobre los que se asiente el nuevo mundo que surgirá de esta crisis, en el que debemos buscar un nuevo modelo quesea respetuoso con las necesidades íntimas del ser humano, trascenciendo la ferocidad de un sistema materialista e individualista que ya ni siquiera puede garantizar una fracción de aquello que le hizo triunfar en el siglo XX.

En nuestras manos está, una vez finiquitado el modelo que tanto éxito tuvo, el elegir bien el camino que nos presenta Cristóbal o bien el camino de la opresión, la tiranía o, peor aún, la guerra.

Juan Carlos Barba, científico, blogger (http://www.colectivoburbuja.org/blog.php/?p=239) y periodista económico independiente.  La economía no puede entenderse plenamente sin una integración con la ecología. La transición hacia la nueva sociedad que surgirá de esta crisis debe hacerse en el respeto por la familia, la comunidad y la libertad.